La elección de Campeche explicada

Textos para entender las elecciones

Con este artículo inicio una serie de textos que buscan brindar una radiografía de las elecciones de gobernador que estarán en juego este año. El objetivo es simple: hacer a un lado el ruido de la batalla permanente entre seguidores y opositores del presidente para explorar la vida política local e intentar entender qué factores están moviendo la balanza electoral.

Para ello, nos adentraremos en los pleitos de antaño, las amistades convertidas en candidaturas, la relación de las figuras locales con López Obrador, la estrategia de los candidatos, el papel de las estructuras, los empresarios, los funcionarios y la prensa y, en medio de todo eso, un electorado que está por decidir los nuevos equilibrios de poder. Cada texto será una pieza en sí misma, pero también debe ser entendida como parte de un rompecabezas que conforma la arena electoral nacional. Espero que los disfruten, pero, sobre todo, que los ayuden a entender un poco más a este país y sus decisiones.

Empiezo con Campeche porque encapsula, en un territorio pequeño, una muestra muy valiosa de las principales particularidades de la elección 2021 que nos servirán como guía a lo largo del proceso.

Un texto para entender la elección de Campeche

Campeche es el segundo estado más pequeño del país en términos poblacionales (solo después de Colima), con una población que no llega al millón de habitantes y un padrón de apenas 665 mil electores. Sin embargo, su relevancia trasciende lo numérico.  Entre otras cosas, porque se trata de la única elección del país cuyas encuestas arrancaron con preferencias divididas en tercios, entre el candidato aliancista que representa la continuidad del PRI en el estado, la candidata de Morena-PT que podría beneficiarse de la popularidad de AMLO a nivel local y el candidato de MC, quien ha logrado construir una imagen de retador frente a las estructuras tradicionales. 

La batalla más íntima de Alito

Es imposible entender la elección de Campeche sin la alianza PRI-PAN-PRD… y es imposible entender la alianza sin Alejandro Moreno, “Alito”, el presidente nacional del PRI, quien se juega en este estado su batalla más íntima. 

Alejandro Moreno nació en Campeche. Y no solo eso, sino que fue gobernador del estado de 2015 a 2019, año en que pidió licencia para asumir la dirigencia del partido. Por si fuera poco, es su sobrino, hijo de su hermana, el candidato a la gubernatura que él está impulsando

Uno podría preguntarse por qué el PRI es relevante en 2021, cuando los resultados de las últimas elecciones presidenciales lo mandaron a un lejano tercer lugar a nivel nacional y hoy tiene incluso menos diputados que el PT en el Congreso. Sin embargo, la realidad es que el PRI todavía pesa enormemente en términos políticos, sobre todo en lo local y aún más en Campeche.

El PRI sigue siendo el partido que más estados gobierna (12), seguido por el PAN (10) y Morena (6). Es también el partido que más ciudadanos gobierna a nivel local en el país (42.6%) y el partido que más tiene que perder en las elecciones locales de este año, pues de los quince estados en disputa, ocho tienen gobernador priista y Campeche está entre ellos.

Campeche es, además, uno de los pocos estados del país a donde no ha llegado todavía la alternancia. Junto con Colima, Coahuila, Hidalgo y Estado de México, Campeche es uno de los cinco bastiones priistas que se han resistido al cambio durante más de 90 años. Gran parte del éxito electoral del PRI en el estado, según lo reconocen los propios priistas locales, está en la fortaleza de sus estructuras, las cuales mantienen aceitadas con programas sociales de gobierno y un intenso trabajo partidista de contacto con la gente. Fueron esas estructuras la principal aportación del PRI en la mesa aliancista con el PAN y el PRD, en parte, porque no tenían mucho más que ofrecer.

Escándalos de corrupción de funcionarios locales, el desgaste natural del partido en el estado después de tantos años en el poder y el declive que el partido sufre a nivel nacional habían puesto al PRI en una posición sumamente complicada de cara a la elección. Para finales de 2020, justo cuando se negociaba la alianza, la encuesta del periódico El Financiero le daba al PRI solo 13 puntos porcentuales, frente a 48 de Morena en intención de voto por partido en el estado.

La polémica riqueza de Alito

Poco después de pedir licencia como gobernador en 2019, el periódico Reforma publicó una investigación donde revelaba que durante su tiempo en el cargo, Alejandro Moreno construyó una residencia de 46 millones de pesos en terrenos que compró siendo diputado muy por debajo del precio del mercado. Además, el valor de la casa contrastaba con su declaración patrimonial, que revelaba que en los años que duró la construcción su ingreso total fue de 10 millones, por lo que ni siquiera el 100% de sus ingresos hubiera alcanzado para pagarlo.

Moreno respondió que el precio de los terrenos fue mucho más bajo que lo que señalaban los medios y que pudo hacerse de la propiedad gracias a una donación familiar y a créditos que seguía pagando. Sin embargo, las dudas permanecieron en el aire y las acusaciones contra Moreno siguen circulando entre la población campechana. Además de los cuestionamientos sobre su enriquecimiento, opositores políticos en el estado acusan al PRI de haber desviado 367 millones de pesos del gobierno para su campaña, y a él, de haber influido ilegalmente en las elecciones de ayuntamientos desde el poder. 

En este contexto, no sorprende, pues, que el presidente nacional del PRI quiera tener como sucesor a alguien de su más entera confianza y, para ello, nadie más cercano que su propio sobrino.

Christian Castro Bello

Castro es un candidato joven, dinámico y articulado que ha tenido una carrera meteórica en la política local. Inició su vida profesional en el Partido Verde como dirigente juvenil a nivel local. Posteriormente se convirtió en presidente del partido en el estado y saltó de ahí a una diputación local de mayoría relativa que ganó en coalición con el PRI. A los dos meses de haber tomado protesta como diputado, Christian pidió licencia para ser delegado de la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno peñanietista en Campeche mientras su tío, Alejandro Moreno, era gobernador. En 2018 compitió por un escaño en el Senado, pero perdió frente a Morena y fue entonces nombrado Secretario de Desarrollo Social y Humano de el gobierno interino que su tío había dejado tras irse a dirigir el CEN del PRI.

Christian es un producto del sistema, un perfil creado para llegar al poder y continuar con el legado del partido en Campeche. Dentro del PRI su historia es perfecta; sin embargo, en un contexto de alianza, su nombramiento no fue terso. Para los votantes panistas y perredistas que se formaron en la oposición al PRI, Castro representaba todo aquello que ellos repudiaban: el nepotismo, la corrupción y las prácticas antidemocráticas contra las que ellos habían luchado por años.

Uno de los principales opositores de Alito y del gobierno priista era el alcalde panista de la capital: Eliseo Fernández Montúfar, quien también aspiraba a la candidatura a gobernador. Eliseo no era solo un perfil atractivo de oposición al PRI, era también el candidato mejor posicionado en las encuestas para ganarle a Morena, incluso si el PAN decidía ir sin alianza a la contienda.

Eliseo Fernández

Eliseo es un empresario y político de 43 años de edad. Está casado con Elsa Abraham Xacur, hija de una de las familias más adineradas de Mérida y parte de la élite empresarial de Yucatán que tiene influencia el norte de Campeche. Incursionó en la política en 2015, cuando el PAN le ofreció una diputación local sin imaginar que se convertiría en una potente figura en la política del estado.

Fernández pronto demostró ser carismático, popular entre la gente, efectivo en el  manejo de las redes sociales y saber llamar la atención de los medios; pero diferencias políticas, aunadas a lo que algunos señalan como un carácter impulsivo y poco conciliador, le impidieron construir alianzas fuertes con los liderazgos partidistas que controlaban el padrón de militantes del PAN nivel local.

Para 2018, él era el candidato natural a la alcaldía o al senado pero el PAN local se rehusaba a postularlo. Movimiento Ciudadano vio entonces una oportunidad para ganarse las simpatías del jóven político y promovió una alianza con el PAN nacional para apoyarlo. Equivocadamente,  los dirigentes nacionales del PAN consideraban que era en la senaduría donde había mayores posibilidades de triunfo por lo que aceptaron ceder la alcaldía a favor de Eliseo. El CEN lo designó entonces, a pesar de la inconformidad de dirigentes del partido a nivel local.

El triunfo de Eliseo en esa elección fue arrollador: con una ventaja de casi 3 a 1 sobre su rival más cercano, Eliseo rompió la ola morenista de 2018 en el municipio. Ese mismo año, Morena ganó la primera senaduría de Campeche y AMLO ganó en el estado con 62.5% de los votos. El PAN, por otro lado,  quedó en tercer lugar en la contienda por el senado y perdió la alcaldía de Carmen, la segunda más importante del estado.

Entre los negativos que afectan a Eliseo Fernández está su dificultad para construir alianzas con otros liderazgos de manera horizontal, así como algunos señalamientos de corrupción por parte de opositores dentro de su propio cabildo. Aunque no se han demostrado las acusaciones, el tema cobró relevancia a inicios de este año cuando Eliseo Fernández tramó una cuestionada estrategia política con el fin de evitar que su suplente, uno de sus mayores críticos y quien había prometido investigarlo, Rubén Saravia Cuevas, tomara su lugar durante el proceso electoral.  

Sin embargo, este episodio parece no haber afectado significativamente la imagen del alcalde. Tras casi dos años de gestión, su popularidad se mantuvo al alza y ha seguido ganando puntos en conocimiento y simpatías. Eliseo era, pues, la mejor carta del PAN.

La negociación de la alianza

El espíritu de la alianza entre el PRI, el PAN y el PRD, tuvo desde su origen un enfoque nacional. El objetivo es claro: unir fuerzas, sin importar las abismales diferencias ideológicas,  para hacerle frente a López Obrador y a Morena.

No obstante, cuando llegó el turno de hablar de Campeche en la mesa de negociación nacional, el criterio para defninir al candidato no fue precisamente el de la rentabilidad electoral. El PAN tenía al perfil mejor posicionado y Alito lo sabía. Pero también sabía que ese candidato, Eliseo Fernández, se había dedicado a acusarlo a él y a su gobierno de corrupción y malos manejos durante años.  Panistas de todo el país denuncian que Alejandro Moreno puso la candidatura de Campeche como condición y amenazó: o su sobrino era el candidato, o no habría alianza nacional.

Eliseo, por su parte, seguía sin ganarse las simpatías de los militantes y liderazgos del PAN  de Campeche, quienes aceptaron ir en alianza con el PRI y dejar fuera al alcalde panista sin poner mucha resistencia. Ante las presiones del PRI y el consenso de los militantes locales, la dirigencia nacional de Acción Nacional decidió sacrificar a su candidato en aras de construir el gran acuerdo nacional. El PRD, con una presencia muy disminuida en el estado, se sumó sin más al acuerdo. Los tres partidos pactaron hacer una alianza que cubriera tanto la elección federal como la gubernatura y todos los ayuntamientos, congreso y juntas municipales. Con esto, Campeche se convirtió en uno de los cinco estados del país que tienen alianza total tanto a nivel federal como local.

Eliseo anunció, entonces,  su decisión de competir por la gubernatura sin el apoyo del PAN, pero respaldado por uno de los partidos que lo habían llevado a la alcaldía y con el que durante los dos años previos había ido construyendo una relación de cercanía: Movimiento Ciudadano. Así fue como arrancó la elección de Campeche: Los aliancistas con Christian Castro, Movimiento Ciudadano con Eliseo Fernández y Morena-PT con Layda Sansores.

Layda Sansores San Román

Pocos personajes representan al obradorismo tan cerca como Sansores, quien compite en 2021 por la gubernatura de Campeche por cuarta ocasión. Los locales la reconocen como una fiel aliada y amiga del presidente, con quien ha hecho política desde hace 24 años, pero también como una mujer con una personalidad potente y una carrera y trayectoria propias, que empezaron tiempo antes de que López Obrador se convirtiera en una figura nacional.

Igual que AMLO, Layda empezó su carrera política en el PRI. Su padre, Carlos Sansores Pérez, fue gobernador del estado por ese partido y fue él quien le ayudó a obtener su primer escaño. “Laydita no tiene trabajo”-le reprochaba su padre al presidente Carlos Salinas, según ella misma lo relata-“entonces Salinas me pone de plurinominal”.

Layda tuvo una participación muy activa en el PRI durante años. Tuvo múltiples cargos administrativos en el Distrito Federal durante los años setenta y ochenta y, en esa misma época, tuvo posiciones directivas en el CEN del PRI y fue candidata a la Asamblea de Representantes del DF. En 1991, Sansores obtuvo la diputación en la que el presidente Salinas intervino, lo que la haría recordarlo siempre con admiración.

En 1994 Sansores se convirtió en senadora por el Revolucionario Institucional e intentó, desde ahí, construir su primera candidatura para ser gobernadora de Campeche. Fue en esos años que conoció a López Obrador, quien era Presidente Nacional del PRD. El PRI no le dio la candidatura de Campeche, pero AMLO sí. En 1997, Sansores renunció al PRI y compitió por la gubernatura con la bandera del Sol Azteca. Aunque perdió, esa elección marcó el inicio de una corriente política alrededor de ella en el estado y de la larga amistad entre ella y López Obrador.

En los siguientes años, Sansores pasó de un partido a otro, pero ya siempre dentro del movimiento obradorista. En 2003 fue candidata a gobernadora por segunda vez, en esta ocasión, por el partido Convergencia (ahora Movimiento Ciudadano) que entonces apoyaba a López Obrador, y fue diputada federal por ese mismo partido en 2006. En 2012 se sumó de lleno a los esfuerzos de AMLO como coordinadora estatal en Campeche del Movimiento de Regeneración Nacional, que posteriormente se convertiría en el partido MORENA. En 2015 Sansores compitió bajo las siglas de MORENA, por tercera vez, por la gubernatura del estado.

Desde que inició su carrera profesional, Sansores nunca ha ocupado un cargo por el que tenga que vivir en Campeche. Todas sus posiciones legislativas han tenido sede en la Ciudad de México e incluso gobernó la alcaldía capitalina de Álvaro Obregón desde 2018 hasta inicios de 2021, cuando solicitó licencia para buscar la candidatura de Campche por cuarta ocasión. Críticos locales la ven como una política que solo va al estado para hacer campaña pero que nunca ha vivido ahí. Este dato es especialmente relevante cuando se le contrasta con Christian Bello y Eliseo Fernández, quienes han hecho política siempre a nivel local.

Entre las fortalezas de Sansores está su capacidad para generar acuerdos. Para esta elección, ha logrado construir alianzas con personajes de todo el espectro político. Tanto en el municipio de Campeche como en Carmen, áreas donde se concentra más del 55% de la población, Morena consigió quitarle a la oposición perfiles bien posicionados y colocarlos como candidatos.  Para gobernar la capital, el candidato de Morena es Renato Sales, quien fue Comisionado Nacional de Seguridad durante el gobierno de Peña Nieto. En el municipio de Carmen es Pablo Gutiérrez Lazarus, el exalcalde panista, quien competirá bajo las siglas de Morena de nuevo por el cargo.

La estrategia de los candidatos

Eliseo Fernández, se ha logrado colocar como el retador del sistema. Por un lado, tendrá que aprovechar su imagen fresca y arraigo local como una fuerza frente a Sansores, quien lleva décadas en el panorama político y pudiera ser vista como una candidata lejana al estado e impuesta desde la presidencia. Dado que mostrarse como oposición a López Obrador no es una estrategia rentable en la entidad, su mejor apuesta es el contraste de trayectorias y de perfiles.

Por otro lado, el hecho de que la Alianza no le haya dado la candidatura a pesar de ser la mejor carta que tenía, lo coloca como una opción de verdadero cambio frente a los partidos tradicionales y en especial frente al PRI, a quien se ha dedicado a cuestionar desde hace varios años.

La mayor fortaleza de Eliseo está en la capital, donde ya gobernó y tiene una base sólida de seguidores. Además, quien compite por Movimiento Ciudadano para sucederlo en la alcaldía es una aliada cercana: la popular diputada local Biby Rabelo, quien puede ayudarle a asegurar continuidad en el proyecto municpal.  El reto de Eliseo será ganar votos en Carmen y en los municipios rurales, donde MC no tiene presencia significativa y él no tiene una una red de apoyo.

Christian Castro se muestra como la carta fuerte y joven de una tradición priista que, aunque ha tenido escándalos de corrupción y excesos, ha logrado mantener al estado en una aparente burbuja frente al crimen organizado. Según datos del INEGI, el 61% de los habitantes dicen mostrarse inseguros, una tasa mucho menor que la de los habitantes de Tabasco, por ejemplo, donde esta cifra llega a 90% o la Ciudad de México con 89%.

Adicionalmente, Castro cuenta con fuertes estructuras partidistas construidas y aceitadas por el gobierno del estado durante años. Al no haber una elección presidencial concurrente en la boleta, el interés natural de los ciudadanos por salir a votar tiende a disminuir. Esto le da una ventaja a quien tiene grandes redes de movilización que, en este caso, es el PRI.

Layda Sansores, sabe que su mejor apuesta es aprovechar fuerza del obradorismo en el estado ya que Campeche está entre las cinco entidades donde el presidente tiene mayor aprobación. El porcentaje de votantes que está de acuerdo con la gestión de AMLO supera el 75% en las encuestas a nivel local. Es por esto que la campaña de Sansores está intentando crear una narrativa en la que el voto sea una definición entre el apoyo ciudadano a López Obrador- representado en su candidatura- y la pequeña oposición- representada entre sus dos contrincantes.

Además, Sansores cuenta con la estructura de los programas sociales y los empleos generados desde el gobierno federal. Mientras que en el resto del país el porcentaje de la población cuyo empleo depende del gobierno ronda el 4.5%, en Campeche, este porcentaje es de casi el doble (8.7%), en gran medida, derivado de la estructura y plataformas de Pemex en el municipio de Carmen. La apuesta de López Obrador por fortalecer la industria petrolera en general, y a Pemex en particular, es una ventaja que podría ayudar a la candidata a construir una promesa creíble de recuperación de la economía en el estado a corto plazo.

Así van las encuestas

Las encuestas de Campeche muestran una competencia cerrada. En enero, la plataforma Polls.mx, que agrega y pondera encuestas, mostraba una ventaja brutal de Morena-PT con 38 puntos porcentuales frente a la alianza PAN-PRI-PRD con 23 y MC con 12. Sin embargo, con el paso de los meses, la brecha se ha ido acortando, el PRI ha caído considerablemente, MC se ha fortalecido y la contienda se ha empezado a definir entre dos: Eliseo Fernández y Layda Sansores.

La encuesta más reciente del El Heraldo de México muestra a Fernández en segundo lugar de la competencia y ocho puntos por debajo de la candidata de Morena. Las casas encuestadoras Arias Consultores y BCG colocan al emecista en primera posición de las preferencias, con un margen de entre 2 y 3% sobre Morena-PT y un margen de 5 a 14% sobre el candidato de la alianza PAN-PRI-PRD.

La historia del estado y las encuestas disponibles indican que la elección dependerá, en gran medida, del entusiasmo con el que los votantes salgan a las casillas el 6 de junio. Si la participación es baja, Christian Castro podría ganar competitividad gracias a la fuerza de las estructuras priistas y esto le permitiría acercarse a los punteros en la contienda. Por otro lado, si se logra generar interés y la participación es alta, serán probablemente solo dos, Layda Sansores y Eliseo Fernández,  quienes se disputarán el triunfo en campañas donde el mensaje, las redes sociales, los medios y los debates serán definitorios en el resultado.  

Pero no olvidemos tomar los datos con cautela pues aún faltan 73 días para la jornada electoral y, como dice el clásico, esto no se acaba hasta que se acaba.

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